jueves, 2 de agosto de 2012

SUBJETIVIDAD MEDIÁTICA (Anexo)


SUBJETIVIDAD MEDIÁTICA
(Anexo) Docente: María del Carmen Barcia

En Comunicación II, expuse 3 teorías respecto de los procesos de comunicación masiva. Una correspondía a los pensadores críticos, que denunciaban  algunas características nefastas en este tipo de comunicación (como los integrantes de la Escuela Crítica de Frankfurt, Horkheimer y Adorno) o los que adhieren a la Teoría Hipodérmica.
Los funcionalistas, que consideraban a los medios masivos como funcionales a la audiencia. ( p..ej: Mc. Luhan, Harold Laswell y WILBUR SCHRAMM en la faz positiva), quienes hablaban de la funcionalidad o disfuncionalidad, según cómo se encarara la información (CHARLES WRIGHT); y por último, a  quienes ocupaban un lugar intermedio entre ambas posturas, como  el semiólogo itaaliano Umberto Eco, autor de un libro que resume su pensamiento: “Apocalípticos e  integrados”.
Como fuera, todos aquellos que nacimos a fines de la primera mitad del siglo pasado -en la era del moldeado -, participamos de instituciones de socialización completamente diferentes de las actuales. Quienes se dediquen a la docencia, sabrán a qué me refiero.
Foucault, en su libro “Vigilar y castigar”, investigó sobre el PODER. El poder y su relación con el saber, que desde los inicios de la modernidad, se fue expresando en espacios determinados, territorios institucionales definidos, “locus” de aislamiento, de reclusión, o de normalización. Se trata del DISCIPLINAMIENTO.
Así, el poder médico se manifestaba en el hospital (sano/enfermo) y en el manicomio  (con su clasificación cuerdo/loco). El saber académico localizaba en la institución educativa, en un inicio como patrimonio de unos pocos; luego, con la democratización tanto de las formas políticas como de la universalización de la  educación, en la escuela; que surge como modelo de normalización, de moldeado. La cárcel reservada al que transgredía la ley, al anómico, a aquél que no entraba en la normativa social. El cuartel normalizaba en la disciplina jerárquica, la defensa del sistema. La fábrica, producto de la era industrial, destinada a la producción. Todo esto funcionó con la lógica panóptica (ver “El panóptico”, de Jeremy Bentham); o sea: alguien que sabía, tenía el poder de vigilar, desde un dispositivo que le permitía ejercer esa vigilancia. Todas las instituciones servían al PODER (el económico).

Seguimos considerando, de modo inercial, las instituciones familia-escuela-sociedad como los ámbitos naturales de socialización del sujeto humano, en su carácter de socialización primaria, secundaria o terciaria.

Los procesos psíquicos más primarios, la identificación y la proyección, tienen lugar en la lógica de los límites, los territorios. El adentro/afuera, esa dicotomía que claramente diferenciaba los contenidos de la psiquis del sujeto de su entorno, fue modificando su estatuto a través del tiempo; hoy nadie pone en cuestión que somos las instituciones que nos habitan, que nos atraviesan por haber atravesado por ellas. Esto quiere decir que las instituciones que nos preceden históricamente, dejan su huella, en alguna manera, cuando nos expresamos, algo de ellas se expresa a través nuestro.

El adentro/afuera surgió – entre otras cosas- a través de la tecnología de la palabra escrita: un espacio exterior (el libro) y un espacio interior (la psiquis del lector).
El concepto  representacionalista del conocimiento es deudor de esta manera de experimentar el mundo que conocimos.

Con el advenimiento de las tecnologías de comunicación e información  (TICs), se da un fenómeno que altera la percepción de la realidad: el tiempo y el espacio, tal como lo hemos conocido, se ha modificado. Las tecnologías informáticas y comunicacionales de la era digital, no sólo permiten la transmisión global  (desterritorializa, atraviesa sin límites todos los espacios de conexión), sino que habilita el tiempo real, simultáneo.

La caída de los grandes relatos (el endiosamiento de la razón de la era iluminista, con la jerarquía de la ciencia y su consecuencia, las técnicas; la linealidad del progreso como forma de lograr la felicidad humana, entre otros) da lugar al advenimiento del pensamiento complejo: a eso contribuyen la Teoría de los Sistemas, la Cibernética de 1° y 2° orden, la ligüística,  y, más cercanamente, la física cuántica y  la teoría del caos.
 La complejidad es un concepto dinámico e interactivo, que nos desafía a abandonar la idea totalizadora, la creencia de total distancia objetiva para abarcar el conocimiento del universo y nos obliga a ajustar los parámetros de visualización y visibilización (como dice Denise Najmanovich) con un estilo de indagación multidimensional, multiperspectivo.

Foucault hablaba de moldeado: (las instituciones de la modernidad estaban destinadas a preparar al sujeto para los distintos lugares que la sociedad tenía destinado para ellos: lo instituido (dejando de lado focalizar sobre las posibilidades individuales de realización, que se manifiestan en el acto creativo individual, la posibilidad imaginante del ser humano: lo instituyente).
Deleuze retoma a Foucault, y va a desarrollar la idea de modulación: instituciones más laxas, donde el control es ejercido sutilmente, hasta llegar a un autocontrol, donde el sujeto, ciudadano o individuo, presta su cuerpo para que este proceso tenga lugar. Por ejemplo: las tarjetas magnéticas que nos permiten entrar y salir de las empresas, los cajeros automáticos, etc.  Estamos acá frente al concepto de CONTROL.

  La sociedad global se entiende, así,  como un proceso, no como un lugar.

El concepto de flujo es propio de las sociedades de control, donde las nociones de tiempo y espacio, y sus respectivas materialidades, han dejado de tener un sentido como lo hemos conocido.

La crisis de la educación es a la vez, la crisis de los espacios áulicos, los contenidos y la autoridad del docente.  Frente a los cambios de paradigma, sostenemos instituciones educativas con la lógica del encierro y el disciplinamiento, mientras la generación de educandos se maneja con la lógica de las tecnologías de información y comunicación: llevan iPods, Mp4, teléfonos móviles al aula, o sea, participan de los flujos comunicacionales, sin tener ni ellos ni sus padres, ni sus maestros, una mirada crítica y reflexiva acerca de los gadgets y de los peligros (además de los beneficios) que las nuevas tecnologías encierran.

Un libro de muy fácil lectura, “Conectados al vacío”, de Sergio Sinay [1], expone la soledad colectiva en la sociedad virtual, donde hay un cambio de conducta que convierte al ciudadano en consumidor, ávido de tener la última versión de una tecno, que lejos de comunicarlo, en el sentido de interrelacionarse con otro, sólo lo conecta. Hay hiperconectividad y pobre comunicación.

La conexión instantánea en detrimento de la presencia activa,  puede ser de importancia para ligarnos a personas que estén físicamente en espacios lejanos, pero la tecnología ha convertido al sujeto en objeto, en un medio de difusión de la misma tecnología, que con la falsa promesa de servir al ser humano, le evita la búsqueda de trascendencia, propia del sentido de la vida.
La frase de Mc. Luhan “el medio es el mensaje”, sintetiza este concepto.

No son pocos quienes relacionan problemáticas nuevas con los mass-media.
Hay trastornos en la forma en que se perciben los objetos del mundo, que se están generalizando en el ámbito educativo.

El SINDROME DE DEFICIENCIA DE ATENCION es propio de los niños en edad escolar en la actualidad. Pese a las advertencias de las Asociaciones cardiológicas, los laboratorios venden indiscriminadamente ritalina, que es recetada –también indiscriminadamente- a chicos que demandan afecto y atención a padres que firmaron su membresía a una sociedad tentada por el consumo. Por otro lado, la estadística de niños pequeños que manejan teléfonos celulares es alarmante. Cuando decimos que en la era mediática “CONSUMIMOS CONSUMO”, estamos expresando que se pone en marcha una rueda que involucra múltiples actores industriales: TICs, farmacéutica, aparatología diagnóstica, etc, etc.

ANIBAL FORD, uno de los más importantes investigadores argentinos en Comunicación, explica el descontrol que provoca en las aulas públicas o privadas el uso disfuncional de las nuevas tecnologías[2].
Los cambios en la prosexia (hipoprosexia, fugacidad de la atención, etc), más otras situaciones que se dan en el ámbito educativo; como pérdida de la autoridad del docente, agresividad de alumnos y padres, falta de comprensión (déficit de la cognición del educando), adelantamiento de los modelos sexuales), son, entre otros, algunas de las realidades que van de la mano de los adelantos tecnológicos que apuntan a nichos consumistas  cada vez más jóvenes.

Si a esto sumamos la creación de planetas virtuales en la red, como Second Life, espacio donde el usuario crea un alter ego  y puede acceder a un espacio virtual por el que pagará 9,95 dólares más un impuesto por la parcela ocupada (lugar donde se realizan operaciones de marketing), podemos ver que la tecnología, que avanza con la promesa de hacer la vida del ser humano más útil, en realidad está aislando cada vez más al sujeto en el ámbito de su individualidad, a la vez que alienta una suerte de disociación esquizoide, como explica JOHN SULER, catedrático de psicología de la Universidad de Rider, EEUU.


Como dice un especialista catalán, Joan Torres i Prat[3], “los hijos de la neotecnología no son sujetos, son usuarios, son consumidores, son miembros”.  No tienen identidades reales ni nombres, sino nicknames y passwords.  Al entrar a la red social, el chat, se eximen del factor ético que conlleva toda interacción humana, donde el otro, lejos de ser una finalidad en el circuito de la comunicación, es un vehículo de circulación y transmisión de tecnología, tanto como él mismo.

Por mencionar una realidad vivida en EEUU hace poco tiempo: la adicción a la tecnología hizo que cientos de jóvenes se apostaran en los locales de ventas de Apple la noche anterior a salida del último modelo de iPod, a la espera que abrieran para ser los primeros en comprarlo, aunque el próximo modelo, que seguramente saldrá a la brevedad, deje un cúmulo de chatarra inútil contaminando la Tierra. TENER vs. SER, ésa es la actual oposición al SER o no SER shakesperiano.

Como militantes sociales, es nuestra obligación desarrollar una mirada crítica a nuestra cotidianidad, donde la tecnología se ha convertido en nuestro entorno más cercano, y –por lo tanto- velado por la naturalización que esta cercanía produce.
Todo avance tecnológico, si no está al servicio del hombre, puede convertirse –mediante una retórica adecuada- en la excusa para su utilización.
Pensemos en las ganancias enormes de la industria armamentística,  que justifica su escalada con peligros reales, construidos o supuestos; las consecuencias de la degradación del hábitat planetario, a partir de la acumulación de tóxicos de la obsolescencia tecnológica, la poca consciencia en el derroche del agua en un mundo en vías a la desertización, la tala indiscriminada que contribuye al calentamiento global, etc.

Para pensarlo.


 María del Carmen Barcia


[1]SINAY, SERGIO: “Conectados al vacío” La soledad colectiva en la sociedad virtual. Ediciones B, Buenos Aires. 2008.
[2] FORD. ANÍBAL: “La marca de la bestia”. Editorial Norma, Buenos Aires. 1999
[3] TORRES I PRAT, JOAN: “Consumo, luego existo”. Icaria, Barcelona. 2006.

sábado, 5 de noviembre de 2011

PICHON-RIVIÈRE COMO AUTOR LATINOAMERICANO

PICHON-RIVIÈRE COMO AUTOR LATINOAMERICANO
Por María del Carmen Barcia


Al aceptar la propuesta de reflexionar sobre Enrique Pichon-Rivière en tanto autor latinoamericano, el título me convoca al despliegue de múltiples trazos. Para facilitar el derrotero, trataré de ordenarme e intentar algunas puntuaciones.

1º: Qué es un autor
2º: Qué es el latinoamericanismo

“Desde el punto de vista semiótico, un autor es un operador eficaz capaz de establecer una función específica y singular en un universo dado de signos”1 (Albano, 2005).

Un escritor es alguien que –a partir de sus competencias lingüísticas- puede trascender sus expresiones subjetivas para lograr una inteligibilidad universal. Tolstoi decía “pinta tu aldea y pintarás el mundo”.  

¿Cumple Pichon-Rivière con esta premisa? Como sujeto creador de un texto encuadrado en un espacio-tiempo determinado, Pichon, a la vez que descubre nuevas instancias del psiquismo, tomando como punto de partida al psicoanálisis, va dibujando nuevas cartografías que -en relación a su audacia, su espíritu innovador, y su rigurosa observación del sujeto social- le permiten el salto dialéctico que se produce al pasar de la práctica del electroshock a la praxis del grupo operativo, como dispositivo corrector de las dificultades que se producen en los procesos de aprendizaje. O sea: de la práctica psiquiátrica a tono con el espíritu de la época, a una visión adelantada a toda teorización existente en el campo de la salud mental.

Interpreta los signos de la conducta manifiesta, arriesgándose a componer compases de una nueva música con características contraculturales, disruptiva, adelantada  al oído profesional epocal.


Por otro lado, Horacio González planteaba, al inaugurar este seminario,  lo dificultoso que resulta enlazar el latinoamericanismo: en efecto, la conformación de “lo latinoamericano” está atravesada por una multiplicidad de orígenes, lenguas y raíces étnicas e históricas, que tienen -tal vez- en el mestizaje un lugar común.

Un primer disparador: la asociación inevitable que me permitió enlazar la propuesta con la evocación de un libro de Jorge Gissi Bustos (2), psicólogo por la Pontificia Universidad Católica de Chile-, en el cual plantea que la literatura latinoamericana, representada por los cinco Premios Nobel (Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Miguel Ángel Asturias y Gabriel García Márquez  nacidos en nuestro continente (en la actualidad son seis, con Mario Vargas Llosa),[1] deben al mestizaje la expresión de una cosmovisión del mundo que representan, tan particular y a la vez tan universal.

Pichon no era mestizo: era ciento por ciento europeo. Pero tal vez, el doble desarraigo que padeciera en Europa (su nacimiento en Ginebra no lo acreditó como suizo, según las leyes de ese país) y en Argentina (como inmigrante de una cultura europea), haya tenido la impronta de un mestizaje, si no de sangre, seguramente cultural.

Su vida en el contexto de la cultura guaraní en sus primeros años, fue –además de un inevitable proceso de aculturación- la posibilidad  de integrar esa visión en uno de sus postulados clásicos: la coherencia entre el sentir, el pensar y el hacer.

Ese gajo injertado en un tronco mítico, prendió con la singularidad del sincretismo, que le permitió parir ideas fuerza como quien se abre camino a machetazos por el terreno virgen de una selva de ideas.

Como dijera Alejandro Scherzer “Pichon no hubiera sido quien fue, si no fuera por la cultura guaraní, con todas las relaciones fundantes que tuvo…esas marcas de infancia allí…”.

O, como expresara Zito Lema, “en la selva está el sueño…la palabra es el ser en acto y no en representación…”.

Pichon, al crear su dispositivo de grupo operativo, nos invita a bucear en lo obvio, a indagar en lo cotidiano, a tomar la expresión, lo manifiesto, e intentar ponerle voz a lo no dicho, a lo latente, lo que insiste, al nudo, al carozo del ser que permanece en la zona oscura de los miedos, esos miedos que se manifiestan como obstáculos en el proceso que lleva al objetivo, a la meta.
Nos propone una mirada crítica, reaprender lo mal-aprendido, o –como diría Bauleo- “se trata, como en el cine, de rodar de otra manera la historia grupal que estuvo implicada en nuestra vida cotidiana”(3) (De Brasi et alt,1990).
 Es en ese deuteroaprendizaje donde radica el proceso corrector, el que está al servicio del aprendizaje activo de la realidad.

Ese proceso innovador sólo podría darse en quien hace de la cercanía, de la alteridad, un motivo de vida. Así lo describió Joaquín Pichon-Rivière, cuando nos recordó la frase de Gabriel García Márquez: “la interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos, sólo contribuye  a hacernos cada vez más ajenos” o cuando planteó que Enrique fue descubriendo cómo la interacción con la cultura originaria del chaco correntino constituyó una dialéctica mundo interno- mundo externo, aportando a su identidad.  
O cómo, luego, fue generando un camino por Latinoamérica, transitado realmente  (Uruguay, Brasil) o dejando su teoría como marca subversiva a través de sus discípulos en Cuba, México, Perú, Chile, Colombia y El Salvador.
Testigos de la herencia de su obra son los Institutos pichonianos existentes  en Montevideo, Porto Alegre, San Pablo, Bahía y Brasilia; la carrera de Psicología con orientación psicosocial -que tiene, desde primer año el grupo operativo como dispositivo privilegiado- en la Universidad Luis Amigó de Colombia (Medellín, Bogotá y Montería), y las numerosas Escuelas de Psicología Social en más de 10 provincias argentinas, continuadoras de la Primera Escuela fundada por el Maestro y dirigida por Ana Quiroga; en las que sus discípulos, formados en un ECRO común -algunos de ellos con desarrollos teóricos propios- continúan aportando nuevas reflexiones a la vigencia del pensamiento estructural de Enrique Pichon-Rivière.

A lo innovador de su teoría, sumó artículos periodísticos de diverso tenor: analizando tanto los roles que se ponen en práctica en un partido de fútbol, por ejemplo, como el significado de la nocturnidad o el consumismo de la época.
Esa mirada crítica sobre el mundo global, habilitó el pensar en un sujeto atravesado por múltiples dispositivos sociales, artificiosos mecanismos de control y disciplinamiento, al decir de Foucault. Y, como esteta de nuevas lógicas, incluyó al surrealismo como paisaje interpretativo del advenir de nuevos planos significantes.

Fernando Fabris, (4), en “Pichon-Rivière, un viajero de mil mundos. Génesis e irrupción de un pensamiento nuevo”, cierra su exhaustiva investigación con frases que transcribo, que sirven como síntesis para pensar a Pichon como autor:
“El problema de la originalidad no es una cuestión menor….Lo necesario va haciéndose posible no sólo por el curso de la historia, sino por el papel que muchos hombres, e incluso algunos hombres particularmente, desempeñan en él. Éste es el caso de Pichon-Rivière, portavoz de su época y, a la vez, excepción. La tarea necesitada, la construcción de una psiquiatría y psicología vincular, social, operativa, histórica y concreta, fue proclamada por muchos intelectuales a lo largo del siglo XX pero por muy pocos hecha efectiva y quizás, por nadie con la potencia propositiva de Pichon-Rivière.”
Sin contar con la presencia pichoniana en Europa, que no es el motivo que nos convoca.

Para cerrar, y en relación al común denominador que expresaran los integrantes de las mesas respecto a la limitada prensa que ha tenido en el mundo el Dr. Enrique Pichon-Rivière, en relación a lo sustantivo y revolucionario de sus teorías y dispositivos, me permito narrar una anécdota que escuché hace años, de boca de un Embajador argentino que había estado acreditado en París. En una reunión en la Embajada Argentina en Francia, con motivo de la Fiesta Patria, le preguntó al Ministro de Cultura por qué Juan Domingo Perón tenía tan mala prensa en Francia. El Ministro se inclinó levemente y le dijo: Entre nosotros, Perón fue quien más daño hizo a nuestros intereses, al hablar de descolonización y Tercera Posición.

Sin forzar demasiado una comparación, diría que Pichon-Rivière fue el que más resistencia activa opuso a los colonizadores mentales, proponiendo una teoría propositiva de la autonomía y la libertad del sujeto, apelando a la creatividad, y considerando al arte como la herramienta que permite el pasaje de lo siniestro a lo maravilloso.



                                                     María del Carmen Barcia
                                                                   Psicóloga Social



















Bibliografía



(1) Albano, Sergio; Levit, Ariel; Rosenberg, Lucía: “Diccionario de Semiótica”. Editorial Quadrata. Buenos Aire, 2005.

(2) Gissi Bustos, Jorge: “Psicología e Identidad latinoamericana. Sociopsicoanálisis de cinco premios Nobel de literatura”. Ediciones Universidad Católica de Chile. Santiago, 2002.

(3) De Brasi, Marta-Bauleo, Armando: “Clínica Grupal, Clínica Institucional”. Atuel Ediciones. Madrid, 1990.

(4) Fabris, Fernando: “Pichon-Rivière Un viajero de mil mundos. Crisis e irrupción de un pensamiento nuevo”. Editorial Polemos. Buenos Aires, 2007































miércoles, 2 de noviembre de 2011

REDES SOCIALES

REDES SOCIALES

DOCENTE: MARÍA DEL CARMEN BARCIA


Cuando se habla de redes sociales, suele caerse en el error de generalizar el concepto a partir de las TICs (tecnologías de información y comunicación), que establece la más amplia posibilidad de interacción entre usuarios globales, estableciendo la inmediatez como condición peculiar de su uso.
En realidad, las redes sociales son un constructo sociológico que –en tanto recurso social-histórico- tiene como impronta el constituir un conjunto de relaciones significativas para el sujeto. Una primera característica, es, entonces:
La intersubjetividad. Esto se da en el marco de lo grupal, ya sea intra o intergrupal. La década del ’90 estuvo acompañada de múltiples operaciones donde se privilegió el mercado (económico y financiero) y se produjo el achique del Estado, tal como se lo conoció dentro de las propuestas keynesianas. Esto nos habla del abandono de la salud, la educación, la previsión social -entre otras instituciones- a manos privadas, sin intervención alguna del Estado ni control del mismo.
La pauperización, la desocupación o la subocupación, fueron consecuencia de la aplicación de esas políticas por los Organismos mundiales (Banco Mundial, Club de París) que se dio en los países emergentes y que (al momento de escribir esta clase, año 2011) está teniendo efecto también en países desarrollados, como EEUU, y otros de la Eurozona (España, Portugal, Grecia, entre otros).
En ese contexto, Argentina tuvo su estallido social en la crisis del 2001, pero puede rastrearse su origen mucho tiempo atrás. El stablishment medió sus políticas a través de las fórmulas de totalitarismo de Estado, en la figura –generalizada en América- de los gobiernos de facto, que ascienden al poder a través de los golpes del Estado, volteando gobiernos elegidos por el pueblo. En casi todos los casos, los medios de difusión gráfica y televisiva, fueron –en general- propulsores de las políticas golpistas.
La desocupación produjo un cambio en la subjetivación. Y, cuando decimos que la psicología social aborda la relación del sujeto con el orden socio-histórico como objeto-campo de su mirada, estamos hablando de complejidad. Hay una relación dialéctica y fundante entre el orden socio-histórico y la subjetividad, que se reenvían mutuamente, en un sistema de relaciones que se expresan en Instituciones: familia, justicia, trabajo, salud, educación.
Se dan entonces, representaciones sociales, pensamientos colectivos, mitos y creencias, que se entienden como IMAGINARIO SOCIAL.
Cornelius Castoriadis (1) dice que los imaginarios sociales pueden, radicalmente, crear sentido.
Divide el imaginario en RADICAL (corresponde a lo imaginante, creativo, INSTITUYENTE)
Y EFECTIVO (cristalizado, INSTITUIDO).

En la conformación del imaginario social, intervienen procesos de identificación, internalización, comunicacionales. Estos procesos se dan en los vínculos, en los grupos, en las instituciones, en la comunidad toda.

Hay un concepto nodal en Pichon-Rivière: nos habla de un sujeto de necesidades que se satisfacen socialmente.
Si en los grupos operativos, uno de los organizadores grupales es la TAREA, en los grupos sociales, un organizador es la institución del TRABAJO.
La posibilidad de cubrir las necesidades, está dada en la potencialidad que tiene el sujeto para crear instancias que le permitan que -en el encuentro sujeto-mundo-, la aplicación plástica de las TÉCNICAS DEL YO, que le posibiliten campear la crisis sin que se produzca su destrucción Coyca, pese a los efectos sobre la subjetividad que toda crisis arrastra.

Es tan grave la situación de pobreza mundial, producida por la aplicación de políticas de mercado, o sea, de políticas de hambre y exclusión, que en el año 1994, la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, (la misma que había definido la salud, no por la ausencia de enfermedad, sino por el estado de armonía psico-bio-social) utiliza un eufemismo para mencionar la pobreza, llamándola carencia, y definiendo la situación del nuevo orden mundial como CATÁSTROFE EPIDEMIOLÓGICA.

Es así como crece el padecimiento psíquico se expresa en diferentes formas: depresión, aislamiento, trastornos de pánico, trastornos alimenticios de orden psi, o desnutrición por falta de ingesta, alimenticia, consecuencia de la falta de recursos; violencia, individualismo, falta de solidaridad, destrucción del entramado social.
Este padecimiento, está íntimamente ligado a fragilidad subjetiva, el sujeto se siente un barrilete impulsado por el viento, sin posibilidad de dirigir su propia vida. La precarización laboral o la exclusión del campo laboral, traen también una situación peculiar: LA VERGÜENZA.
Esta vergüenza está dada por el discurso instalado desde el poder que desplaza la responsabilidad de la desocupación en el sujeto, negando mediante la desmentida sistemática (2). Al producirse este desplazamiento, el sujeto interioriza el discurso político, culpabilizándose por su situación, sin advertir los atravesamientos que el hecho conlleva.

Se altera la totalidad de la vida del sujeto frente a la crisis laboral, crisis que atraviesa todas las instituciones. La noción de ruptura del lazo social, que habla del desmembramiento del tejido de la sociedad, de las condiciones donde el otro se convierte en un enemigo, donde los vínculos se anulan, donde es imposible construir proyectos de vida. Si no hay proyecto, sólo hay pasado y presente, sin proyecto no hay futuro.
La crisis se expresa en todos los ámbitos, atraviesa todas las instituciones. En el terreno educativo, por ejemplo, trae como consecuencia: ausentismo de alumnos y docentes, descalificación de la autoridad, violencia escolar, falta de rendimiento escolar por desnutrición, etc.

En este verdadero desfondamiento del territorio educativo (3) al decir de Silvia Duschatzky, …“produce una guerra silenciosa de todos contra todos…, va inoculando modos do constitución basados en la expulsión de cualquier elemento que amenace la propia existencia”.
La cuestión social se funda en la otredad, y si “el otro” es amenazante y se lo excluye, “Irrumpe en este contexto ese sujeto inesperado, constituido en un padecimiento de no pertenencia a un todo social” (4) al decir de Alfredo Carballeda.
Elina Dabas (5) plantea que –a veces- los programas sociales hacen énfasis en la ruptura del lazo social y en la carencia de proyectos de las personas, como si fuera un problema individual del cual son culpabilizadas. Esto hace que –a veces- en los programas se condicione su inclusión desde un lugar de desconocimiento, estigmatizando al sujeto, impidiéndole ser actor y hacedor de su destino. Se produce el aislamiento del sujeto, con el sufrimiento psíquico que se deriva de esa exclusión.

Esta situación impide –también- la visibilización,  de las REDES SOCIALES.
Dabas plantea que la red social implica un proceso de construcción permanente, tanto singular como colectivamente, que puede pensarse como un sistema abierto, planteado en una multiplicidad de espacios, que interactúa en forma permanente, cuya estructura es HETERÁRQUICA (es decir, con una multiplicidad de jerarquías), lo opuesto a relaciones AUTÁRQUICAS.
Este intercambio dinámico se va tejiendo a través de los actores de un colectivo con los de otros, potenciando los recursos y creando instrumentos novedosos que favorezcan ese entramado.
Así, familia, escuela, equipos de trabajo, ONGs, Hospitales,  Centros comunitarios pueden compartir desarrollos y aprendizajes que mejoren la calidad de vida.
Compartir produce una sinergia que facilita la multiplicación de recursos.

Esta emergencia de nuevas formas de socialidad, permite la recuperación del poder a los actores sociales, el reposicionamiento de los sujetos frente a las instituciones, lo que produce la seguridad ontológica de la que hablaba Durkheim (6).
A partir del 2003 comienza a modificarse lo endeble social. Se gestionan políticas de inclusión, lo que hace a mayor calidad democrática, y la sociedad argentina, cuyos vínculos estaban desvitalizados por la fragmentación producida por minorías aisladas, por sombras humanas carentes de todo protagonismo social, comienza a tener una esperanza de vida; visibiliza esta fragmentación, y se sensibiliza frente a estas problemáticas, en la medida en que es escuchada la voz de la necesidad popular.

“La intervención en red es un intento reflexivo y organizador de esas interacciones e intercambios, donde el sujeto se funda a sí mismo diferenciándose de otros.” (Dabas)
Veamos lo que ocurre con las redes sociales en Internet: podríamos hacer una lista sobre las bondades de la tecnología en su función relacional: las redes propician contactos afectivos (búsqueda de gente que comparte intereses sin fines de lucro, por ejemplo). Impactan en la subjetividad de forma similar a las redes sociales de sostén, pero, sujetas como están a la fugacidad e instantaneidad, tan pronto pueden aparecer como desaparecer, en un “como si” que –en el mejor de los casos- puede llegar a buen puerto.
La conectividad y la híper-conectividad, no garantizan la comunicación y la calidad de los vínculos. Sin embargo, pese a las críticas, evita el aislamiento de gente que encuentra en Internet su único contacto con el afuera.  “Intervenir en una red social empieza por hallar allí otros con quienes compartir nuestros intereses, preocupaciones o necesidades y aunque no sucediera más que eso, eso mismo ya es mucho porque rompe el aislamiento que suele aquejar a la gran mayoría de las personas, lo cual suele manifestarse en retraimiento y otras veces en excesiva vida social sin afectos comprometidos”. (Dabas)
“Se le llama nodo en la ciencia y otras disciplinas, al punto real o abstracto en donde se reúnen las distintas partes de una conexión para comunicarse entre sí”. (7)

En las redes sociales se utiliza el término nodo para explicar los fenómenos que ocurren mediante un agente vinculante.

Así, por ejemplo, si tomamos un mapeo o cartografía de la salud en una comunidad determinada, estaremos estableciendo puntos de sinergia en los que convergen las familias, las relaciones comunitarias, las escuelas, las amistades, las empresas, las organizaciones hospitalarias, las salas de prevención, las sociedades de fomento, etc., trabajando en forma mancomunada para la prosecución de objetivos estratégicos.
El mapeo permite hacer un relevamiento del funcionamiento de la red, del estado de cosas en un sistema referencial geográfico determinado.

El nodo permitirá la comunicación interactiva entre esas diferentes organizaciones, y –a partir del mapeo situacional- podrán generarse estrategias para llegar más eficazmente a todos los actores de la red.

Un ejemplo de trabajo en red es el que se desarrolla en el Borda: un nodo constituido por la Radio La Colifata, Los Molineros del Borda, los trabajadores de Salud Mental, las casas de externación, etc.
Otro ejemplo significativo se dio durante los cambios de organización del Estado mencionado anteriormente, cuando a la pobreza se le respondió concretamente con la organización del Club del Trueque, cuyo nodo central estuvo ubicado en Bernal (en la antigua Fábrica La Bernalesa), con un entramado en red que abarcó todo el país.  Apostaba a una economía alternativa al sistema formal de consumo y producción de bienes: autosuficiente, basado ene l intercambio, basado en una interacción (vínculo) entre el objeto de la necesidad y su adquisición, muy novedosa. Recordemos que la noción de vínculo es una tríada en relación dialéctica.
La propuesta argentina comenzó a trabajar en los años ´95, con un crecimiento sostenido que abarcaba desde el canje de servicios de odontología –por ejemplo- por determinada cantidad de carne, verduras o lo que fuera, hasta dar respuesta a otras problemáticas más complejas referidas a la ecología, la energía eólica y la defensa del medio ambiente, como el reciclado de materiales no perecederos, o la creación de huertas orgánicas.
Crearon una moneda social, basada en créditos de intercambio, (1 crédito equivalía a un valor nominal determinado); lo que permitía a los integrantes de la red  ofrecer sus productos tangibles o intangibles (sus saberes, por ejemplo), a cambio de otros que fueran de su necesidad. Este sistema favorecía la autoestima del sujeto integrado a la red, ya que la unión de personas con problemáticas similares y la posibilidad de autoabastecerse a través del entramado de la red, les proporcionaba identidad, que se diluye en situación de crisis.
Resumiendo: la red social es un dispositivo de intervención que favorece la sinergia de recursos, potenciando la acción y reinstalando la trama de relaciones sociales que sostienen la fortaleza yoica.

María del Carmen Barcia.





NOTAS

(1) CASTORIADIS, CORNELIUS: “La institución imaginaria de la sociedad. Vol 2. El imaginario social y la institución.” Tusquets Editores. Buenos Aires, 1995.
(2) QUIROGA, ANA: Conferencia: “Psicología Social y Crisis” dictada en la Universidad Maimónides, el 17/09/2004.
(3) DUSCHATZKY, SILVIA: “Maestros errantes. Experimentaciones sociales en la intemperie”. Paidós. Buenos Aires, 2007.
(4) CARBALLEDA, ALFREDO J.M.: “Los cuerpos fragmentados: la intervención en lo social en los escenarios de la exclusión y el desencanto”. Paidós. Buenos Aires, 2008.
(5) DABAS, ELINA NORA: Red de Redes. Prácticas de Intervención en Red. Ed. Paidós. Buenos Aires, 2004.
(6) DURKHEIM, ÉMILE; Las reglas del método sociológico. Fondo de Cultura Económica. México, 2001.
(7) www.definionabc.com/tecnologia/nodo.php-México

martes, 18 de octubre de 2011

INSTITUCIONES I

INSTITUCIONES I
DOCENTE: María del Carmen Barcia

Desde la Psicología Social, decimos que en el sujeto co-existen tres dimensiones: psico-bio-social. Sabemos que, mediante los procesos de socialización (primaria, secundaria y terciaria), el ser humano transita su aprendizaje como sujeto de la cultura. Pichon establece los ámbitos en que la conducta humana se despliega: psicosocial, sociodinámico, institucional y comunitario. No sólo está en interrelación con otro (s), sino que está inmerso en un entramado de relaciones. Ese entramado de relaciones que componen la sociedad, se le presenta al sujeto a través de la mediación de las instituciones. La familia, como la primera institución. La institución de la salud, de la educación, de la alimentación, de la justicia, del deporte, etc. Todas ellas, atravesadas por las variables tiempo y espacio.

Estas pautas se dan en tres niveles: biológico (higiene, alimentación, conductas corporales, etc); afectivo (sentimientos permitidos en determinado contexto) y cognitivo (prejuicios, ideas, conocimientos, creencias).

Las instituciones son pautas y normas instituidas, que organizan la vida social.

Si bien tienen carácter universal, estas pautas y normas tienen las peculiaridades de lo epocal y lo espacial.  

Ahora bien ¿cómo nace una institución?

  • Supongamos un nativo isleño, miembro de una tribu determinada. Cuando el alimento escasea, se plantea desplazarse hacia otra isla en busca de comida. Necesitará construir una canoa. Al principio, imaginará cómo hacer la embarcación. Prueba atar troncos con lianas, busca la madera que mejor flote, intenta ahuecar un tronco, tiene múltiples experiencias fallidas hasta que da con la manera más adecuada para llevar a cabo su objetivo.
A partir de ese momento, aplicando la experiencia, va a obviar todos los pasos innecesarios para construir su barcaza. De ese modo, ha instituido una práctica. El proceso culmina, fijándose a través de normas, valores y un lenguaje.


1) NECESIDAD         (lo motiva a imaginar una acción)        
2) HABITUACIÓN     (ritualiza la práctica)
3) OBJETIVACIÓN   (la externaliza)
4) INSTITUCIÓN     (prescribe un modo de comportamiento)

Este ejemplo habla de una materialidad. Sin embargo, toda práctica conlleva un proceso similar. Las instituciones son construcciones culturales que organizan la vida social. También establecen un control social, por lo cual fija los márgenes de qué deben hacer los individuos para pertenecer. Toda institución propone normas e impone sanciones a quienes las transgredan.
La institución ligada a la religión, por ejemplo, es anterior a la institución ligada a la política. Recién en el Renacimiento se liga a formas políticas.
A través de los siglos, se le atribuyó un origen natural o divino a las instituciones. Más acá en el tiempo, Montesquieu, en 1750 (“El espíritu de las Leyes”) analiza las instituciones racionalmente. Se ligan al Derecho.
Se determina el origen humano de las instituciones: VOLUNTAD O RAZÓN. La Revolución Francesa y la Americana instituyeron nuevas formas de organización social. Las instituciones son pasibles de ser modificadas, recreadas o creadas según el tiempo y el espacio.
La institución de la mántica (mancia), por ejemplo, da origen a la institución médica.
En un momento, las instituciones estaban ligadas al discurso filosófico clásico, que no discierne saberes específicos, luego a formas jurídicas (“reglas concretas de actuar”): “cómo debe expresarse la verdad”.
Pensemos por un minuto en la institución de la esclavitud. Durante siglos, fue una práctica común. Cuando la necesidad de la sociedad industrial hace onerosa la manutención del esclavo, se lo libera, convirtiéndolo en una pieza más del engranaje productivo. Se suma a ello los idearios libertarios y el relativismo cultural.

Las nuevas generaciones, a través del proceso de socialización primaria (en la institución familiar) y secundaria (la escuela y otras instituciones) van interiorizando esa trama de relaciones sociales, convirtiéndolas en propias. Así como el sujeto social es un agente reproductor de las instituciones sociales (la “mismidad” de que hablara George H. Mead), también pone su cuota de creatividad (el “Yo”), por lo cual no todo se repite de igual modo (con lo cual la sociedad permanecería invariable). Somos, a la vez, reproductores y productores de la cultura. Esto indica el grado de influencia de la interacción, que predetermina los esquemas de comportamiento.

Así, la instancia INSTITUYENTE (creativa, dinámica) opera sobre lo INSTITUIDO, promoviendo su modificación.
LA INSTITUCIÓN INCLUYE LA DIMENSIÓN INSTITUYENTE.                                                      
 
Desde el método dialéctico que utiliza la Psicología Social, esto se ve claro:

UNIVERSAL (TESIS)       (momento +) LO  INSTITUIDO
PARTICULAR (ANTÍTESIS)    (momento -)  LO INSTITUYENTE
SINGULAR   (SÍNTESIS) (neg de la neg: afirmación) INSTITUCIONALIZACIÓN


Si apelamos a un ejemplo conocido por todos, tomemos el caso de Cuba.
Hasta el año 1959, gobernaba Fulgencio Batista. (LO INSTITUIDO)
Se produce la Revolución, con Fidel Castro a la cabeza. (LO INSTITUYENTE).
Fidel toma el poder, y esa revolución se cristaliza (INSTITUCIONALIZACIÓN)
Surgen los “Contras” en el exilio, convirtiéndose en un movimiento INSTITUYENTE, que hasta la fecha, no logró institucionalizarse.

Toda institución produce su propia contradicción. Este juego dialéctico se da permanentemente, el mismo fenómeno conlleva la contradicción en sí mismo. Toda institucionalización niega el proceso instituyente, y apela a formas instituidas previas para mantenerse. (matrimonio/concubinato, por ejemplo).

Si bien hay una diferencia entre “institución” y “organización”, suele englobarse a las organizaciones singulares concretas (según Sartre) con el nombre genérico de Instituciones.

Tomemos la institución de la salud, por ejemplo.

UNIVERSALIDAD: Salud (prácticas que apuntan al cuidado del cuerpo y la mente)
PARTICULARIDAD: (Diferentes modalidades en que se expresan dichas prácticas: en forma pública o privada, en diferentes especialidades, etc.)
SINGULARIDAD: La organización (con nombre y apellido): Hospital de Clínicas.

Institución: Justicia
Organización: Juzgado Laboral Nº 4.

Las organizaciones corresponden al modelo de racionalidad legal. Max Weber (MODELO BUROCRÁTICO RACIONAL). Determina con precisión los ámbitos de los agentes. Surgen contemporáneas a la forma de producción capitalista. En ellas se definen misiones y funciones: hay entonces tareas y actores.
Como psicólogos sociales, pondremos la mirada en el vínculo entre los actores y las acciones. Y, al entrar al terreno institucional, observaremos si la finalidad para la que fue creada la organización, se condice con los hechos. O sea: que se exprese con coherencia.
Un ejemplo: si van a abordar una organización que trabaje con discapacitados, y vemos que no hay una rampa de entrada, eso ya nos está diciendo algo importante.

                         EDUCACIÓN: 

                         Sistema de asistencia, registros,
       Acciones:   conducta, métodos de enseñanza,                         
                         evaluación, ideología, etc.



       Actores:   Docentes, alumnos, directivos,                             
                        auxiliares, inspectores, etc.


En las organizaciones se articulan los temas del status y el rol.

El status corresponde a la estratificación: es la posición que se ocupa dentro de una unidad de análisis determinada. (Relacionado con el prestigio y la autoridad). Cuando no es así, se da  el caso, por ejemplo, de determinadas jerarquías que no se constituyen en ejemplo a seguir, y generan malestar en los subalternos.
El status puede ser adquirido o por adscripción. Este último tiene que ver con lo biológico, filtrado por la cultura (Madre, inmigrante, por etnia, etc.)

El rol, tema familiar para los psicólogos sociales, se refiere al papel desempeñado, a pautas de conducta que se dan por asunción y/o por adjudicación. Refleja el orden institucional.

Estas instancias están directamente ligadas al tema del PODER, que los atraviesa. Michael Foucault en “Vigilar y Castigar” plantea que la vida es un largo proceso de disciplinamiento, y llama a las instituciones lugares donde se manifiesta el CONTROL SOCIAL.
Diferentes instituciones tienen en común el tema de la disciplina, su función es disciplinar los cuerpos, controlar. Los controles externos “Panoptismo” que Michael Foucault ubica en las sociedades disciplinarias, como técnica de individuación y masificación, pasan a estar dentro del mismo individuo. Se está entrando en una sociedad de control (Gilles Deleuze: “Conversaciones”).
Tan naturales se ven las normas, que los sujetos se constituyen en agentes de control social. Las sociedades actuales han abandonado paulatinamente el orden disciplinario para transformarse en sociedades de control, donde el sujeto se halla autocontrolado, y los mecanismos ya no son panópticos, como los descritos por Jeremy Bentham, sino que también funcionan en los espacios públicos, con sofisticados métodos tecnológicos (tarjetas magnéticas, cámaras de filmación, control de Internet, localización mediante sistemas de rastreo, celulares, etc.

Esta naturalización, que en sociología recibe el nombre de REIFICACIÓN, impide visibilizar la construcción social de determinadas prácticas. La pobreza, la marginación se nos presentan tan habitualmente, que no pensamos en cómo se ha construido históricamente la pobreza.
Deleuze plantea que el capitalismo promueve la exclusión: esta última no es, al decir de este autor, aleatoria o azarosa, sino que está inscripta en su misma política.
La globalización sería una forma de reproducir a nivel informático y comunicacional, el modo de producción capitalista, el vehículo por el cual transcurre esta ideología.

HISTORICIDAD Y CONTROL SON LOS RASGOS PROPIOS DE CADA INSTITUCIÓN.


Las instituciones imponen maneras de ver el mundo, Cuando ejercen coerción por encima de los valores o la identidad de los actores sociales, son resistidas.

PIERRE BOURDIEU  define como violencia simbólica” a la imposición del orden de los signos. Al respecto, dice: “todo poder de violencia simbólica que logra imponer significaciones como legítimas, disimulando las relaciones de fuerza que constituyen el fundamento de su fuerza”.

Lo que obstaculiza la formación de nuevas formas institucionales, es lo instituido que se oculta a la percepción. A veces, la institución se manifiesta de manera desplazada.
Visibilizar la presencia de lo instituido allí donde no se lo sospecha, requiere de una teoría de las instituciones. El Análisis Institucional se inscribe en esta visión.

Por ejemplo: la gestión de conocimientos en la Universidad, se rige por motivos políticos. Hay una organización de la institución del saber que se presenta en forma desplazada.
El actor social está –en las instituciones- atravesado por instancias contradictorias: por un lado, ellas le proveen de una cierta estabilidad, organización de ciertos hábitos de comportamiento, producen “economía psicológica”.
Por el otro, y como factores negativos, al auto disciplinarnos, se coarta la creatividad, disminuyendo la capacidad crítica por efecto de la habituación.

RENEÉ KAËS, aporta una perspectiva psicoanalítica de la Institución. Él dice que nuestro pensamiento está instituido. La institución –además de una realidad social- es una realidad psíquica. Cuando pensamos a la institución ¿quién piensa? ¿El sujeto o la institución? Somos hablados por las instituciones que nos atraviesan. Kaës piensa al psiquismo como una construcción institucional. Llama a esto, la 4º herida narcisística.
El inconsciente. del hombre no le pertenece, sino que le pertenece a la CULTURA. Plantea que cada generación, deposita objetos en el INC. de la otra/de los otros.
Habla de un aparato psíquico grupal: se produce un proceso donde se resignan deseos en función de pertenecer, y nos beneficiamos de la pertenencia.
Resignamos NARCISISMO, se constituye un aparato psíquico intermediario, que es una instancia grupal. Esa formación intermediaria es a la vez subjetiva y grupal/institucional.
Con el ideal del yo pasa lo mismo: es del niño pero es también de los padres.
LACAN  hablará de extimidad, como la conformación de la subjetividad donde lo interno-lo externo difuminan sus fronteras.

En las instituciones concretas se vuelve a reproducir la misma situación: el INC. de esa institución es nuestro y no es nuestro.

La institución articula un discurso que intenta sostener el contrato y enmascarar las posibilidades de concretarlo.
El sujeto sufre porque no recibe lo que la institución le prometió y –además- esto está velado: cae bajo un pacto de negación (Complemento contrario del contrato narcisista, a la manera de un secreto familiar).

Cuando nos acercamos a las distintas organizaciones que tomamos como campo de observación, es menester trabajar nuestra propia implicación. Como sujetos, hemos sido interpelados por determinado aparato ideológico: la ideología (conjunto de ideas y representaciones del mundo) opera como aparato homogenizador, velando la presencia de los segmentos que componen la organización.
La implicación  (etimología tributaria de una metáfora textil: <plicus> (algo que está en los pliegues) alude a la relación consciente o inconsciente que los actores tienen respecto de una institución. LOUREAU trabajó el tema de la implicación.
La sobreimplicación supone que hay un sujeto autocontrolado, autorregulado. Poner todo al servicio de la organización.

Desde que nacemos (la madre instituye al niño) las instituciones nos atraviesan. No podemos evadirlas ni aún en la muerte: el cementerio, los trámites que acompañan a esta institución, se harán presentes.
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BIBLIOGRAFÍA
“El imaginario social” Cornelius Castoriadis-Eduardo Colombo. 
“La Institución y las Instituciones” Reneé Kaës.
Vigilar y Castigar” Michael Foucault.
“El Panóptico” Jeremy Bentham.
“Rizoma” de Para-textos. Deleuze-Guattari
Foucault-Deleuze-Lacan”: Una política del discurso. Hernán García Hodgson.
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